
Personajes bíblicos · Una historia para empezar
מֹשֶׁה · Profeta, liberador y mediador de la Torá, la enseñanza de Dios
Moisés
El hombre que dijo no saber hablar bien y acabó presentándose ante un rey
La historia de Moisés comienza bajo la orden del faraón de matar a los niños hebreos, con una cesta entre los juncos del Nilo. El niño crece en la casa real, huye después de matar a un hombre y se encuentra con Dios en la zarza ardiente, planteando una objeción tras otra. Antes de ser libertador, Moisés es un superviviente, un fugitivo y un mensajero que no quiere aceptar la misión.
Cómo leer este estudio
No necesitas conocimientos previos. Lee de arriba abajo: cada sección cuenta qué ocurrió después y la línea final enumera los pasajes u otras fuentes usados para esa escena.
Palabras que aparecen en esta página
¿Es tu primera lectura de la Biblia? Empieza por estas palabras.
Estas definiciones breves explican solo lo necesario para seguir el artículo. No necesitas conocerlas de antemano.
- Alianza
- Relación establecida mediante promesas y responsabilidades.
- Profeta
- Persona que comunica un mensaje atribuido a Dios; no significa solamente alguien que predice el futuro.
- Torá / Ley
- Puede significar los cinco primeros libros de la Biblia o la enseñanza de Dios, según el contexto.
- Faraón
- Título del gobernante del antiguo Egipto, no un nombre personal.
El Nilo y la casa del faraón
Una cesta flota en medio de una orden de muerte
Moisés nace cuando el faraón ha ordenado matar a los niños hebreos. Cuando su madre ya no puede ocultarlo, lo coloca en una pequeña cesta entre los juncos del Nilo.
La hija del faraón encuentra al niño, y la hermana de Moisés consigue que su propia madre lo amamante. Entre un río convertido en lugar de muerte y la casa real, Moisés crece dentro de dos mundos.
ReferenciasÉxodo 1:8–2:10
Egipto y el desierto de Madián
Mata a un egipcio y huye del faraón
Moisés ve a un egipcio golpeando a un hebreo y mata al agresor. Esconde el cadáver en la arena, pero lo ocurrido acaba sabiéndose.
El faraón intenta matarlo, así que Moisés escapa a Madián. Allí defiende a unas pastoras junto a un pozo, forma una familia y pasa años lejos tanto del palacio como del pueblo esclavizado al que había intentado defender.
ReferenciasÉxodo 2:11–25
Horeb, el monte de Dios
Una zarza ardiente envía de regreso al fugitivo que no quiere ir
Dios llama a Moisés desde una zarza que arde sin consumirse y le ordena volver a Egipto. Moisés pregunta qué nombre debe dar a los israelitas y qué prueba podría convencerlos.
Después afirma que no sabe hablar bien y pide a Dios que envíe a otra persona. Aarón lo ayudará a hablar, pero es Moisés quien debe volver hacia el lugar del que huyó.
ReferenciasÉxodo 3:1–4:17
La corte del faraón y Egipto
“Deja salir al pueblo” choca con un “no” hasta que el país se quiebra
Moisés y Aarón exigen la liberación de Israel. El faraón aumenta el trabajo, cede mientras siente la presión y vuelve a endurecerse cuando el peligro pasa.
Éxodo dice tanto que el faraón endurece su propio corazón como que Dios se lo endurece. La última plaga causa la muerte de los primogénitos de Egipto. La noche de la liberación no es una escena de victoria limpia, sino un choque terrible de opresión, juicio y muerte.
ReferenciasÉxodo 5:1–12:36
El mar y el desierto
Dejan atrás la esclavitud, pero el miedo aprendido los acompaña
El mar se extiende delante del pueblo y el ejército egipcio se acerca por detrás. Se abre un camino, Israel cruza y las aguas cubren a sus perseguidores. Entonces comienza un canto.
Tres días después empiezan las quejas. La falta de agua y comida y los peligros del camino hacen que Egipto vuelva a parecer atractivo. Salir de un lugar es más rápido que desaprender los temores adquiridos allí.
ReferenciasÉxodo 14:1–17:7
El monte Sinaí
Baja con las tablas y las rompe en cuanto llega
Mientras Moisés recibe en el monte la alianza que une a Dios con el pueblo, abajo levantan un becerro de oro. Al ver el campamento, lanza las tablas por la ladera.
Está furioso y, sin embargo, pide a Dios que perdone al pueblo, aun si eso cuesta que su propio nombre sea borrado. Moisés lleva la ley, pero también ruega por quienes ya la han quebrantado.
ReferenciasÉxodo 19–20 · 24 · 32–34
Años en el desierto
El liderazgo se convierte en un peso que no puede llevar solo
Moisés escucha quejas repetidas por la comida, el agua, el peligro y la duración del viaje. En cierto momento dice a Dios que la carga de aquel pueblo es demasiado pesada para él.
Otros ayudantes comparten la tarea, pero la ira todavía lo vence. En Meribá golpea la roca en lugar de hablarle como se le había ordenado, y se le anuncia que no conducirá al pueblo dentro de la tierra.
ReferenciasNúmeros 11:1–30 · 12:1–16 · 20:1–13
Las llanuras de Moab y el monte Nebo
Ve el destino, pero no entra en él
Moisés prepara a Josué para dirigir al pueblo y repite la ley a la generación que cruzará el Jordán. Sus discursos finales miran hacia atrás, a los fracasos, y hacia delante, a la vida en la tierra.
Desde el monte Nebo, Moisés ve la tierra y muere sin que se conozca su tumba. Su última escena no pertenece a un héroe que lo termina todo, sino a un dirigente obligado a entregar la tarea a otra persona.
ReferenciasNúmeros 27:12–23 · Deuteronomio 31:1–8 · 32:48–52 · 34:1–12


